lunes, 25 de febrero de 2013

El Antiguo


Hace pocos días me sucedió algo que, como muchas otras veces, me hizo pensar en el tema de esta noche y decidí llevarlo a ustedes, queridos lectores amigos.

Pasé a buscar a una queridísima amiga, que hacía mucho tiempo que no veía, por su casa, aprovechando que por su trabajo estaba en Buenos Aires. Fuimos coordinando nuestro encuentro en los días previos usando varios de los métodos de comunicación de los que hoy disponemos: algo de chat del Facebook, algún mensajito vía Whatsapp y creo que hasta un par de SMS.

Unos minutos antes de la hora del encuentro, estando yo en camino, me llegó un mensaje suyo diciéndome que le avisara cuando llegaba, así yo no tenía que bajar a tocar el portero el eléctrico. Me pareció un detalle encantador de su parte, para que yo ni me molestara en bajar, pero inevitable y arrasadoramente surgió en mi interior, como siempre: “El Antiguo”, ese que me hizo bajar del auto, tocar el portero, anunciarme y esperarla parado frente a la puerta, hasta que bajó y la pude saludar, abrirle la puerta para que suba a mi auto y partir a un café a tener la charla que nos debíamos.

Y ya en tema (que no tiene nada que ver con mi amiga, fue sólo un disparador) empecé a recordar la infinidad de veces durante mi vida en que “El Antiguo” que llevo dentro me hizo sentir un bicho extraño pero creo que, afortunadamente, está instalado para siempre.

Aclarando entonces.

Desde mi tierna infancia, recibí de mi padre una formación intuitiva pero muy perseverante referida al modo en que uno debía conducirse socialmente y sobre todo en lo referido al modo de tratar y comportarse con las mujeres, legado que he valorado día a día desde hace muchos años pero que siempre me ubicó en el lugar de “El Antiguo”. Detalles simples pero básicos de comportamiento como por ejemplo: abrir la puerta del auto a una dama al abordarlo y al descender, ayudarla a descender del auto en ese caso, abrirle siempre una puerta de entrada o salida y ceder el paso, cederle el paso al subir una escalera y precederla al bajarla, caminar por la vereda a su lado pero cediéndole siempre el lado interno de la misma, sostener el paraguas, servirle la bebida a las damas que nos acompañan en la mesa siempre, esperarla en la puerta de pie cuando uno pasa a buscarla por algún lugar, preocuparse en saber dónde se ubica el toilette en un espacio público para poder indicarle sin que tenga que dedicarse a averiguarlo, sentarse a la mesa en lo posible una vez que todas las damas de la mesa ya se han sentado, etc.

También me formaron en el concepto de tratar con delicadeza y respeto a la mujer, a las mayores, obviamente y a mis pares, desde mi hermana, pasando por mis amigas, novias o compañeras hasta la enemiga más acérrima. Será por eso también que temas como la violencia de género me sublevan sobremanera.

De diversos modos, fui sumando a lo recibido de mi padre, otras ideas, gestos y costumbres de mi propia cosecha, tratando de hacer de uno mismo, alguien un poco mejor cada vez.

A esta altura, ya varios se han dado cuenta y justificarán lo de “El Antiguo”, muchos dirán que son exageraciones anacrónicas ya en desuso, etc. y hasta incluso he recibido la crítica de alguna feminista extrema quejándose de tal condescendencia. Pero afortunadamente me he mantenido en mis trece y estos gestos se han convertido en algo natural en mí y procuro transmitírselos a mis dos hijos varones, obviamente no sin quejas, pero con resultados.

Lo interesante resulta ser la forma en que las mujeres reaccionan antes estas situaciones de acuerdo a su edad y personalidad. Está claro que cuando yo era un adolescente o en mi tierna juventud, a mis amigas y compañeras les costaba a veces comprender esos gestos pero finalmente terminaban aceptándolos y disfrutando de ellos de buen grado con el uso y la costumbre. 

Es más claro aún que las chicas de estos días de redes sociales y relaciones virtuales en general no comprenden de qué se trata y por supuesto no saben cuál es el movimiento que deben hacer o cómo responder a estas conductas, pero debo decir, que a lo largo de los años, con distintas edades, generaciones y características personales, una vez que reciben esa deferencia y la comprenden, lo agradecen y las halaga. La sensibilidad femenina, de cualquier edad y época, sigue siendo única y receptiva.

Con los años y la madurez, legiones de damas se pliegan a aceptar y valorar estas cosas que en su juventud no le daban importancia, pero que con el tiempo se sienten gratamente consideradas.

Confieso, asumiendo que es un “viejazo”, que me da un poquito de pena ver como los chicos hoy entran a un boliche o a un Mc Donald´s o adonde sea, por delante de las chicas, dejándole caer impiadosamente la puerta de cierre automático a la damita que lo sigue. Pero no cejaré en mi empeño e incluso veo que hoy mis hijos, han asumido estas conductas más naturalmente, sobre todo cuando se trata de mujeres mayores que ellos.

Tanta valoración por estos gestos me llevó incluso, hace muchos años, a averiguar cómo se habían originado estas reglas y conductas, detalles que muchos no conocen. Así aprendí, por ejemplo, que el deber del hombre de caminar del lado de la calle, cuando uno acompaña a una dama en una vereda, proviene de antiguas costumbres urbanas, cuando las calles eran surcadas por carruajes con caballos y no existían las cloacas. El hombre debía proteger a la dama de las salpicaduras que podían provocar los carruajes en calles llenas de barro y charcos, pero sobre todo otorgarle la protección de los balcones a la dama desde los cuales muchas veces se arrojaba al centro de la calle y sin cuidado, el contenido de las bacinillas y “tazas de noche” donde hacían sus necesidades los habitantes de aquellas incipientes aglomeraciones urbanas. Nada más valorado por los hombres de esas épocas, que un buen sombrero, ¿no?

Pocos saben que la conducta en la escalera (ceder el paso a la dama cuando suben e ir por delante de ella al descender) tiene que ver con poder “atajar” y contener una posible caída de la dama, que utilizaba largos y pesados vestidos y tacos que se enredaban con facilidad. Entonces, siempre el hombre un par de escalones debajo, manteniendo el ritmo de la dama que acompañamos.

Pasando a otras conductas sociales de estos tiempos y siendo yo mismo asiduo usuario de los gadgets electrónicos que nos comunican, me parece deleznable que alguien, hombre o mujer, pretenda mantener, discutir, arreglar o terminar una relación de amistad, pareja o familiar, utilizando el e-mail u otra red social alternativa

Estimados colegas de género: No se puede reemplazar el cara a cara, no se pueden decir cosas durísimas, afectuosas, tristes o románticas a través de un e-mail, un sms o un tweet, ¡por favor! Pongamos todo lo que debemos poner y mantengamos la voz en alto y los ojos en nuestro interlocutor. Duela o cueste lo que sea.

Cuando escucho que alguien termina una relación por mail, que pide perdón con un sms o que pretende seducir a través del Twitter siento que estamos traicionando nuestra condición humana. No niego que charlando a través de un chat uno puede saber más de alguien, entenderlo o incluso hasta enamorarse de la forma en que piensa o siente el otro pero reivindiquemos por favor el contacto humano, la mirada en el otro, la piel que se eriza, las lágrimas en los ojos o los labios que tiemblan.

Si, ya sé, sigo siendo “El Antiguo”, pero al menos ahora entienden por qué.

Mantendré mis gestos, costumbres y “antigüedades”, porque me gusta y porque eso me permite andar más satisfecho y liviano por la vida. Me permito sugerirles que le dejemos un poco más de humanidad a cada uno de los que la comparten con nosotros día a día.

Buenas y Pocas Noches, queridos amigos.

7 comentarios:

  1. Què placer da leer èsto... Me causa gracia el tìtulo, lo que deberìa ser normal se nombra como raro??. No, Nelson... creo que es fantàstico tener valores y ser caballeros. Muchos se tapan, supongo que no quieren sentirse "distintos" a la nueva generaciòn pero...que gran error, los distintos son los nuevos. El contacto directo entre las personas es la cosa mas liiiinda que existe. Yo voto por eso!!!
    Te repetirè siempre lo mismo, en cada una de tus publicaciones. Es excelente lo que escribìs, como lo escribìs y los temas que tratàs.
    Besote de tu fiel lectora.

    Gaby!

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    2. Gracias Gaby!! Bella Dama!! Ud. sabe de qué se trata... Ya sabés que a mi no me asusta ser "distinto" hace ya una vida... y lo seguiré siendo... muero en mi ley, que es la que me gusta!!

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  2. Otro excelente momento de lectura frente a la computadora. Que afortunadas las mujeres que te rodean...
    Gracias "Caballero Nelson"
    Cris Trillo

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