Reina de diamante, roja la baraja
tiemblan en el fuego las sortijas
de tu pelo
Y mirando hacia allá descubro en
serio
cuánto de vos explota en mi sien
y en mi deseo.
Mirada esquiva, convencida por
constancia,
la verdad arrulla el sentimiento
expuesto.
Descubro constelaciones nuevas en
la noche de tus pecas,
en tus pechos, en tus hombros, en tu espalda,
pequeños lunares quietos, nunca
tan astrales.
Devoción y cielo con colores de
infierno
y la cintura dibujada en el
cuerpo firme y terso
Los objetos necesarios de mi
extraña resonancia
consuelan tu desdicha temporal y
amenazan
con descubrir
las variantes infinitas de los
besos
que soñé aquella noche
mientras una a una, caían las
cartas.
Sobre esa piel desnuda y tus
labios, eso si, van mis dedos.
La tristeza, el tedio y luego la
destreza
de volver a dibujar tu sonrisa
interminable
son juegos ganadores de esta
partida insana
de amarte así, Reina Roja
siempre en llamas, siempre en fuego.
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