El dorso de mi mano, calculó el beso de tu espalda
cientos de veces, llenando cada poro
vivió la alegría estival de su pasado
Y casi desangrando, viró a negro
Nieve y cielo en su cuenco acurrucado
por la oscura pasión del vino de tu sexo
gotas delicadas en cristal de galería
gratamente despidiendo tus impulsos
Hoy dejaste abrumados, sin sentido
a los viejos comentaristas del olvido
sagradas voces de vacas más sagradas
que arrinconaron su intelecto al ver tu nombre
Mujer que sola te debates entre sedas
quiero ser la otra seda de tu espalda, el otro beso, la piel tensada
y dibujar mil veces en tu soledad de estar con alguien
aunque sea borrosamente, entre tus piernas
el dorso de mi mano.
Nelson Acosta García, mayo 2011.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Hacé tu comentario, opinión o crítica, siempre será bienvenido. Y por favor, firmalo para saber quien sos. Gracias por seguir Pocas Noches!!