martes, 7 de julio de 2015

Y qué decir? (Historias del Mercosur)

Abril, mayo, junio y julio de 2015

Nota: Esto fué escrito en retazos durante cuatro meses, agregando, pegando y corrigiendo, disculpen si pierdo el hilo y que no sea una pieza literaria buena, pero es lo que salió para cortar la racha de casi dos años (con una sola interrupcion) sin escribir. Prometo mejorar, si puedo.

Hace un año y ocho meses, decidí dar otro golpe de timón a mi vida. Eterno e insoportable inconforme en busca de mejorar cada vez la vida que uno lleva, comencé a seguir mi sueño. Y aqui llegué.

A una isla en el Atlántico, cerca de Río de Janeiro, en mi querido Brasil. Ese Brasil que lateralmente forma parte de mi infancia, donde mi padre de soltero vivió casi 10 años, y mis padres ya casados, unos 3 años, dulce idioma que escuché de niño, cuando mis viejos se decían palabras de amor en portugués, para que nosotros no entendiésemos, cuando yo leía y releía libros en portugués que habia en nuestra biblioteca hasta entenderlo, con discos de samba o chorinhos sonando en el Winco de casa

Pero ahi estaba, atávico, inercial y desafiante. Este Brasil enorme, poderoso, desigual e imparable del siglo XXI sedujo siempre hasta las entrañas a este uruguayo de nombre brasileros (Nelson Ronaldo) criado en la Argentina y forjaron un Mercosur afectivo en mi psiquis. La eterna crisis de esa Argentina ingrata hizo el resto. Abrí la puerta sólo para mirar si había alguna posibilidad, y sí, estaban todas las posibilidades, sólo era cuestion de decidir.

Y alli fuí, fuimos, mejor dicho. Y aquí estamos. Con mi amada compañera de vida y viaje, con quien afortunadamente evolucionamos juntos hacia el desapego material (otro tema para desarrollar aqui) dejamos casa, vendimos autos, ropas, libros, muebles, toda la vida o historia en objetos que teníamos. 
No es fácil. Pero fué imperioso y necesario. Y resultó.

Y “nunca” habia llegado el momento,  y llegó y dejé mi querido Blog con Uds, guardianes de mi historia. Me pidieron que escriba, se cansaron de pedirme. Y es la vida. Pero he vuelto

Mis extraños y cíclicos virajes en la vida son mi capital y mi perdición. Pero siempre vuelvo, nunca olviden eso. Mis afectos más profundos acompañaron mi camino: amigos, familia, compañeros de trabajo. Desde lejos, con ganas, con buenos deseos... con onda. Y cada uno de ustedes siguió mi proceso de cambio. Lo relaté en primera persona. Lo demostré. Lo exhibí. No era mi estilo, pero fué y me sirvió hacerlo, porque ver escrito cada sueño o cada paso que daba, fué clave para creer en ello y actuar.
Mis hijos, valerosos personajes de esta historia, dejaron de lado el habitual egoísmo adolescente y post adolescente y me animaron a hacerlo. Lo que ellos han ganado en madurez y desarrollo personal en este tiempo, nos dió la razón y me llena de alegría y orgullo.

Y hoy,  volví.

Y les cuento que la vida aquí en mundoojota.com es más de lo que esperé.  Más en todo sentido: es más aislado, más trabajo, más complicado, más complejo de lo que esperé o imaginé. Pero es más lindo, más relajado, mas vida...

Seguro quieren saber la respuesta. Es SI.  Un SÍ grande y con mayúsculas.

Hace un año y medio casi que elegimos esta vida cada día. Con nuestras jornadas de a veces 17 o 18 horas laborales. Con el físico expuesto a heridas, dolores, esfuerzos y dificultades. Con atención medica dificil y deficiente. Con mucha presión (propia) por hacer que lo que hacemos sea un éxito. Porque de un día para otro cambiamos de país, de idioma, de profesión, de trabajo, de clima, todo junto en un día.

Pero a cambio vivo en medio del paraíso, pájaros enorme y ruidosos y monos aulladores son mi despertador por las mañanas, mi viaje porteño de casi dos horas para llegar a mi trabajo se transformó en una caminata de 150 metros a orillas del mar

Y aquí estamos, aqui seguimos. Y ya pasé mi segundo cumpleaños en nuestra ya adorada Isla. Que tiene magia, que tiene Síndrome da Ilha (ya hablaremos de eso), que tiene misterio, que tiene aislamiento, que no tiene wi-fi ni diarios ni TV, ni ganas de tener todo eso. A cambio tiene selva, animales, plantas y lluvias, mucho mar, mucha arena, islas e islotes, nuestro unico medio de locomoción posible siempre es algo que flota en el agua, tiene senderos interminables, que lleva días recorrer, playas increíblemente bellas, tiene buena gente, tiene de la otra, montañas altas y miradores

Porque aprendí que salir a remar 2 o 3 horas entre islas te sana, te regenera, te rejuvenece. Aunque no pueda hacerlo tanto como quisiera. También peleamos cada ítem de nuestros objetivos personales y laborales para  poder seguir. Nos pidieron que seamos diferentes a todo lo previo. Y lo conseguimos. 

Y vamos por más, o por lo que se pueda. Porque puede ser aqui o en otro lado, pero sepan, queridos lectores, que no renuncio a un solo minuto de esta vida por volver a  la que teníamos alla en la lejana y querida Buenos Aires. Esto es lo que perseguí tanto tiempo, y ustedes lo saben, porque leyeron cada historia de mis sueños.

Necesito a mi gente, sí, mucho realmente, pero este exilio voluntario es duro y dulce. Es amable y generoso. Es pródigo en oportunidades. Y estamos para eso, para aprovecharlas...
Será aqui?  No hay clichés, buscamos lo que nos haga felices. Como dije antes, logramos despojarnos de todo, estamos livianos y flexibles. Los bienes son maravillosos, pero son un ancla. Te lastran, te fijan, te pesan. Ya tuve de todo eso, no quiero tener más. No tengo más.

Es difícil?  Si, claro, y me dicen: “ No cualquiera puede hacerlo”  Pero saben qué?  Yo, soy cualquiera, y pude.
Sólo es preguntarse: Por qué no?
Sé bien que hay una vida, hijos, trabajos, bienes, muchas cosas para mantener, mucho trabajo para mantener esas cosas que nos permitan seguir trabajando para mantenerlas. No es un juego de palabras, es simple, es básico, es el rollo nuestro de cada día.

En todo este tiempo he recibido muchos mensajes, mails, charlas de gente querida y capaz que me decían “Te animaste!” casi azorados. Esa gente es igual que yo. Son ustedes, somos todos. Gente del montón, única y especial sólo en el momento en que decidimos serlo. Y nosotros decidimos.
Y confieso que me encantaron aquellos mensajes que decían: “Es inspirador, es un desafío, le voy a mostrar a mis hijos que los sueños están para cumplirse!. “  y digo gracias, pero me quedan grandes. Ojalá lo logren. No hay receta mágica. Es pasión y ganas. Muchas ganas.
Y ustedes pueden. Y no será Brasil, será irse a la montaña, al campo, a un pueblito, a Africa, o será una vida mas simple y despojada en la misma ciudad (difícil, no?) lo que sea... lo que quieran... lo que deseen... pero es posible.

Solo es decidir.  Ja!  Claro ...no?  “Sólo decidir” y no, no es fácil dije. Pero es sólo eso: “Decidir!”
Decidir ser otra cosa. Decidir no ser lo mismo de siempre, no caer en la “media normal” que nunca es media y menos normal.
Todo está ahí, en la punta de los dedos. Parece tan lejano como incierto. Pero es tan simple.

Busquen lo que busquen, que no decaiga. Estamos hechos para ser felices y nos empeñamos en no serlo.

Yo, nosotros, estamos aqui. Dibujando nuestro sueño salvaje que cada vez es más nuestro. Los animo a intentarlo. No de repente, no en una inspiración loca y súbita, sino pensando, programando, madurando y tomandose el tiempo necesario para hacerlo bien.

Y un dia como hoy,  volví a escribir. Volví a ustedes y ustedes a mí. Como si nunca me hubiera ido. 

Gracias por seguir ahi. No le aflojen nada a este mundo loco. Solo es dominarlo, un poco así, un poco asá...

Gracias por el aguante y por tanto cariño.


Buenas Noches. Pocas Noches

viernes, 24 de octubre de 2014

CRÓNICAS DE LA CIUDAD DE LA FURIA - El Señor de los DNI - El Síndrome Randazzo

(Todos los personajes y situaciones descriptos en este relato son ficticios, je, cualquier parecido con personas o situaciones reales es sólo una triste casualidad)

DIA 1

Resulta que sigo siendo uruguayo, así que fui a renovar mi DNI argentino (para extranjeros) , ya que vence la "libretita" a fin de año.

Averiguo en Internet que los extranjeros no podemos usar los centros de "documentación rapida", asi que me dirijo al Registro Civil que corresponde a mi domicilio a las 8 de la mañana, hora en que abre:

Nota en el Registro Civil (Zona Norte):

" Se entregan 30 turnos a las 8 de la mañana para atención en el día "
Quiero pedir turno y me dicen con piedad: " Noooooo, para sacar un turno tenes que venir a las 7 y media y hacer cola. Los turnos ya se entregaron todos. Vení mañana."

OK, llego al día siguiente a las 7,15 hs (si, estoy seteado en modo isla) por si acaso. Más de 20 personas, menos de 30. Bien! Entro seguro, pensé. Se acumulan más de 50 personas en la cola.
50 minutos después, (si, 8.05) abren. Una señora del Registro, con un genocidio de botox en su rostro, comienza a entregar los números a los gritos, advirtiendo "desde ya" que sólo hay 30 números por día y que hay que llegar "mas tempranito" para obtener el preciado turno.

Yo confiado en el sistema, las cuentas me daban que era el número 24.
Cuatro personas antes de llegar a mi, Mrs Botox anuncia: "SEACABARONLONUMEROOOO!!!"

Abrumado por mi seguro error de cálculo, hago las cuentas con los dedos de manos y pies (si, sigo en ojotas, no me puedo calzar en la civilizacion) y no contento con ello, me fijo el último número que entregó en manos de una señorita : 20. Alcoyana, Alcoyana!! decía Berugo el grande.

Ignorante de mi, intento hablar con Mrs. Botox sin quedarme colgado analizando ese rostro sobrenatural, por RESPETO, claro... Y le hago una inocente, obvia, estúpida y sobreentendida pregunta: "No eran 30 los números??

Me mira (eso creo) y con una expresión condescendiente (eso de la expresión es toda mi imaginación ya que ese rostro era incapaz de hacer gestos o expresar nada humano) me espeta la siguiente (obvia y sobreentendida) respuesta :
Claro que son 30, "querido", me dice (notesé el afecto de la funcionaria) pero 10 se los dejamos a los viejitos o a la gente con "problemitas"
Iba yo a repreguntar sobre los límites de la "viejitud" (detrás de esa máscara se agazapaban muchos años, seguro) o la definición científica de "problemitas", sin recurrir al INADI, o por que dicen 30 si entregan 20, pero mientras mi neurona confeccionaba la pregunta, desde todos "los demás" compañeros de fila excluídos surgió un verdadero Tsunami de puteadas, palabrotas y consideraciones sobre la familia, rostro y humanidad de Mrs Botox, que provocaron mi casi solidaridad con su inhumana imagen.

Resignado, me abri paso entre la turba y me alejé a procurar un café.

Quedaron dudas existenciales por preguntar, sobre la cuadratura del círculo o el sistema digital promocionado en las paredes del Registro , pero mi vida de isleño ha generado en mi una tolerancia y calma zen que desconocía.

Le voy a dar una chance más al sistema, o definitivamente quedaré fuera de él, indocumentado.

DIA 2  PARTE I

Esta mañana, "Querido" se despertó aun antes de lo habitual, lo cual es mucho decir. La ansiedad me carcomía las entrañas, la pulsión vital del DNI renovado, alimentaba el fuego de mi pasión interna.
O quizas fue algo que comí anoche, no se.

Preparé mi mochila de travesía, algunos víveres, celular cargado y partí hacia la aventura.

Recordaba claramente que en mi primera incursión al Inconquistable, había llegado a las 7,15 hs y según Mrs Botox, el oráculo del Registro, "Querido" o sea yo, debía llegar " más tempranito". Partí a las 6.03, estimando que a una cuadra por minuto, en condiciones climáticas normales, debia llegar en 17 minutos exactos de caminata.

Exactamente a las 6.20 llegaba al registro. Me alegré, era una premonición positiva. Mientras doblaba la última esquina, ansiosamente estiraba el cuello para ver cuanta gente había esperando. Conté a medida que aparecían en mi radio visual: 1,2,3,4,5,6,7,8 personas!! Aleluya!!!
Saludé a varios ya conocidos compañeros de aventura, renegados como yo de turnos anteriores y me senté en la vereda en mi lugar en la cola, para comenzar a escribir esta crónica. Al estar sentado en el suelo, mis hermanos de espera se olvidaban de mi y acometían sus charlas con los temas más variados. En una hora y 40 minutos pasaron aleatoriamente por temas como el Ebola, de ahí al Sida, de ahí a la efedrina y al empresario desaparecido, linkearon con el alcohol en la juventud y la tercera edad, el asesinato de Melina, el taller de sacabollos de uno de la cola, atendido por su hijo arquitecto.

Los de adelante de la cola , mirábamos con piedad y algo de soberbia a los que llegaban y preguntaban si daban numero y cuántos, etc. Nosotros, los "veteranos" de la cola del Registro Civil les explicábamos que sólo eran 30 números y que había que venir tempranito... habíamos aprendido la lección que Big Brother nos enseñaba a través de Mrs. Botox y ahora eramos sus fieles apóstoles esparciendo las enseñanzas de nuestro Guru Floppy Randazzo.

Siguieron pasando los minutos y en este momento acaban de llegar "ellos"...

Corto la transmisión para adentrarme en sus fauces, llegó la hora de la verdad. Me encomiendo a los Dioses y avanzo...


DIA 2 - PARTE III - THE END

Vamos a terminar con esto...

Las fauces de la gran bestia Nac&Pop se abrieron, los dominios de Floppy Randazzo estallaron en truenos, rayos y centellas y la persiana externa del Registro Civil se abrió (está en una galería comercial) solamente para transladar la cola a la puerta misma del local.

Ansiosamente, los devotos del escaneo de huellas dactilares, desfilaron frente al local, mirando maravillados el increíble patchwork artesanal de carteles e indicaciones pegadas en los cristales del local, la mezcla y cantidad de informacion era brutal y magnífica, los tesoros de informacion de décadas de identificaciones personales, papeles de colores, impresos con impresoras laser, escritos a mano, con biromes, marcadores, en imprenta, en cursiva, el maravilloso espectáculo del la suma total del conocimiento Registral estaba alli, la piedra de Rosetta, las tablas de Moises, el arca perdida del DNI cuadruplicado, el ommh civil, la verdad revelada, estaba ante nosotros, obscena y atrozmente incomprensible, cientos de ojos famélicos de información (habia como ochenta personas) recorrían ese universo de comunicación sin lograr comprender absolutamente... nada.

Todas las preguntas se repetian hasta el infinito, confundiendose en una Torre de Babel desatada y caótica... porque pese a que las preguntas eran entre hermanos de procesión, no había más que eso, preguntas, ya que el templo Registral... seguía cerrado...

Debimos esperar unos eternos 10 minutos (ya eran 8.15) para que, caminando enérgicamente, llegara ella, la Sacerdotisa Suprema de aquel Templo, Mrs Botox montada en sus altas plataformas y ajustados jeans, TODO en riguroso animal print, con la llave del templo en su mano cual estilete candente, se acercó a la puerta del local, colocó el estilete mágico en el cerrojo hechizado y profirió su primera bendicion hacia nosotros, simples mortales, en su altisonante tono se escuchó: " MMMMUENOSDIAAAASSSSSSSS!!!!!!!"

Todos los fieles nos apuramos a contestar, presos del temor de ser objeto de su ira o peor, de su indiferencia, si no lo hacíamos: "MMMMMMMMMUUUUUEEEEEEEENOOOOSSSSSDDIIIIIAAAASSSSSSSS!!!! dijimos a coro.... y el templo abrió sus puertas...

La Sacerdotisa salió con la bandera celeste y blanca del templo y la colocó en un soporte mientras una sacerdotisa auxiliar comenzaba a entregar los "turnitos". (recuerdan?, los 30 que no eran más que 20? esos para los viejitos y los "conproblemitas" ? bueno, si, esos!)

Felices y extasiados, uno a uno ibamos recibiendo el turnito, hasta que llegué a la puerta, la auxiliar me preguntó: ¿Domicilio en Martinez? ¡¡¡SI, JUROOO!!! contesté a los gritos y creo que la asusté. Me miró extrañada y me espetó: "Extranjero?" ¡¡¡SI, JUROOO!!! grité sin poder controlar mi emoción y casi comenzando a cantar " ¡¡¡¡ Oid mortaaaaales, elgriiito sagraaaaaaadooo...!!!. Dió un paso atrás, algo temerosa, miró mis ojos pletoricos de lágrimas y orgullo, me dio el numerito 10 y siguió con el de atrás.

(Si tenemos aficionados a la numerología entre los lectores, habrán detectado que me dieron el 10 y que cuando llegué, sólo había 8 personas delante mío, con lo cual debía haber recibido el numero 9, pues bien, es un dilema matemático sin resolver, probablemente en los Registros civiles exista una quinta dimensión mágica, como en Hogwarts, pero aun no lo hé descifrado)

Ya adentro del Registro, la ansiedad por pasar a "laotraoficina" me carcomía las entrañas (si, sigo con ese problemita, parece) debí esperar que pasen los números anteriores, más un "viejito" , más un "conproblemitas", ambos sin números, cosa que respeté. Una voz de ultratumba gritó en "laotraoficina": "NUMERODIÉÉÉÉ!!"
Imaginé que hablaba del mío y entré..

Me ubicaron sentado en un escritorio, donde yo quedaba detras de una mega impresora que casi me escondía del Sr que estaba del otro lado (y eso que mido 1,88m!!) y me preguntó (creo que era él) : "¿Tenéseldeneí?"

A lo que le contesté: "Depende"

Se asomó por detrás de la impresora para poder verme la cara y me re preguntó técnicamente: ¿EEEHHH???

Entonces procedí según el plan que había urdido en mis largas horas de cola durante dos días... (Ah! creían que era sólo un gil colero, este servidor??? Naaaahhh!  La venganza es un plato que se sirve frío..)

"Depende" le digo nuevamente... 

"...Y te digo por qué: Yo soy uruguayo, ok?! El asintió con la cabeza
"Estoy radicado definitivamente en la Argentina hace unos 44 años, ok?" Volvió a asentir
"Y todos los papelitos que ustedes tienen allá afuera dicen los requisitos para confección del DNI de extranjero, sea por renovación de libreta a carnet, sea por destrucción, robo o extravío, ok?"
Ya, levemente hinchado las bolas, volvió a asentir

"El tema es que si yo solamente quiero hacer la renovación a la que ustedes me obligan si o si antes de diciembre de 2014, para pasarme a modo carnet, uds me piden una partida de nacimiento original uruguaya, certificada en Uruguay, con Apostilla de La Haya y certificacion de Cancillería Argentina, ¿es correcto?
Me dijo: "Es correcto"

"Pero si en cambio, yo vengo a renovar el mismo DNI porque lo extravié, me lo robaron o lo centrifugué en el Koo Hi Noor durante una hora y media, ustedes NO ME PIDEN ABSOLUTAMENTE NADA MAS QUE UNA FOTOCOPIA DEL DNI SI LA TENGO Y SINO SOLAMENTE SABER EL NUMERO Y NINGUN OTRO REQUISITO. Esto es correcto?
"Es correcto" Repitió, ya intrigado sobre el rumbo que yo iría a tomar en mi discurso...

"Bueno" le dije "...entonces, contestando a tu primera pregunta sobre si yo tengo o no tengo el DNI, pregunta que me hiciste cuando me senté acá, te contesto que NO, no tengo el DNI, lo perdí! " Mientras le decia esto, abanicaba delante de su vista el DNI que tenía en mi mano, frente a él... mientras repetía: "NO LO TENGO !! "

Me miró profundamente extrañado, sin lograr articular palabra durante un minuto o más , mirándome alternativamente a mí con mi DNI viejo en la mano y a la pantalla de su computadora que titilaba anhelante de ser alimentada con datos filiatorios, su mirada iba de un lado a otro sin conseguir reaccionar.

Yo, malo de mí, me mantenía en silencio absoluto.

Hasta que en un momento, los Dioses descendieron sobre su ser e "iluminado" me dijo casi como si acabara de resolver el Cubo de Rubik mentalmente: "Pero el DNI lo tenés en la mano"
Chan!!!

Lo miré y le dije, sacudiéndolo y negando con mi DNI de izquierda a derecha: "No, no me entendiste, YO NO TENGO MI DNI, LO EXTRAVIÉ"

Decidí entonces ayudarlo porque yo ya me había aburrido también:

"A ver, ¿Podemos tramitar un DNI nuevo para reemplazar ESTE DNI que extravié? (mientras se lo mostraba) ¿Qué necesitás?

Me miró, creo que aun sin comprender, y me dijo: "¿Tenés una fotocopia del DNI? "DE ESTE? sí, claro! " le contesté, "aqui está, ¿algo más?"
"No, sólo eso" me contestó algo temeroso...y se puso a cargar mis datos...

"Ahora con este papelito, tenés que ir a pagar los $ 35.- a un Bapro Pagos o a un Banco Provincia y luego volvé con el mismo numerito" me indicó.
"Ok, el Banco Provincia abre a las 10 y son las 8 y media de la mañana, ¿dónde está el Bapro más cercano?"
"Fijate ahi afuera que están las direcciones" "Gracias"

Ahi afuera daban tres direcciones, ninguna de ellas estaba a menos de 20 cuadras del Registro, que está en el centro comercial de Martinez!!!! El banco que abria a las 10 era el mas cercano a 8 cuadras, asi que me encaramé a un bondi, fui para Acassuso, caminé tres cuadras de ida , pagué y caminé tres de vuelta, tomé otro bondi y a eso de las 9.15 estaba de vuelta en el Registro.

Esperé unos 15 minutos, me atendieron nuevamente por turno y luego de las huellas digitales/digitales (por dedo y por informática) y la foto que obviamente debe ser patética, me dio el comprobante del trámite y me dijo que me lo iban a entregar en mi domicilio.

Sabiendo la respuesta de antemano, insidiosamente pregunté "¿dentro de los proximos 30 días, como le dicen a todo el mundo?"
Me miró casi implorando que me vaya y me dijo:
"Y no, en tu caso que sos extranjero, no menos de tres o cuatro meses"

Sonreí, agradecí su deferencia, le estreché la diestra y me retiré con mi comprobante a terminar de escribir esta crónica. Él todavia está pensando como pude haber extraviado el DNI si lo tenia en la mano...

Fascinado con el hecho de que sea más infinitamente dificil renovar un DNI para extranjero (Partidas, certificaciones, apostillado, legalizaciones internacionales) que uno ha conservado cuidadosamente, que reemplazarlo si uno lo ha perdido o destruído y lo peor, que esa diferencia de trámite siga existiendo pese a que el tramite real es EXACTAMENTE el mismo, y sólo depende de la declaración que uno haga... me retiré a descansar mi neurona con la satisfacción de la tarea cumplida.

Lo bizarro de los diálogos que uno puede sostener en estas situaciones, se enfrentan a la lógica más básica, pero seguramente no se debe a los pobres y voluntariosos laburantes (todos fueron correctos, educados y amables), sino a un sistema perverso y elefantiásico que destruye cualquier iniciativa personal y racional.

THE END
Buenas Noches, Pocas Noches

martes, 3 de septiembre de 2013

Volver a empezar (Una fábula de medio siglo)

¿Se puede volver a empezar?
¿Siempre?
¿En cualquier momento?
¿A cualquier edad?
¿De cualquier manera?

Estas y varias preguntas más por el estilo, acosan mis sobrecargadas y ya decadentes neuronas en esta época de mi vida y las respuestas se van acumulando como las hojitas que caen del calendario.

Vivimos pensando en lo que va a venir en el momento que llegue. Esa “cosa” que no sabemos bien qué es, pero seguro que está buena. Culturalmente recibimos una formación ordenadita de clase media que quiere superarse a través de diversos bienes: educación, familia, vivienda, confort, retiro asegurado, etc. y aunque sea de manera inconsciente vamos marcando esos pasitos creyendo inocentemente que somos revolucionarios en nuestros 20, exitosos en nuestros 30 y definitivamente sabios en los 40.

La verdad tiende a derribar todo esto rápida y fácilmente, como si fuera la casa del primer chanchito. Sobre todo en nuestro país, donde aquel sueño integral de “casa/comida/educación” era un paradigma de nuestros padres, heredado de la búsqueda desesperada de (probablemente) nuestros abuelos y/o bisabuelos inmigrantes de una Europa devastada por las guerras y las hambrunas.

Una vez comenzado el sueño americano, nada podía sucedernos mejor que cumplir con esos paradigmas de exitoso clase media, de “m´hijo el dotor” y nuestros padres intentaron a duras penas obtenerlo. Había una edad para empezar, otra para cumplir cada uno de los pasos y otra para retirarse.

Pero nadie contó con que el mundo iba a cambiar tanto.

Las comunicaciones, motor principal de la globalización real, hicieron que todo aquel paradigma exitoso se convirtiera en una olla de espeso caldo hirviendo, donde se cocinaron a fuego lento los sueños de un par de generaciones rioplatenses.

Y llegaron los sesentas, con su carga hippie de amor y alucinógenos, planteando que “all you need is love” y se empezó a caer la estantería.

Como aquel incauto que quita la lata de abajo de toda la pila del supermercado, los franceses (cuándo no) y los jóvenes de la época derribaron mitos y conceptos tan machacados, que esa generación se fue quedando sin sostén, sin certezas, sin lugares seguros donde enfocar su vida, al menos desde los clichés habituales. Eso es volver a empezar, ¿no?

Y tal vez eso fue lo que llevó a que ese par de generaciones termine buscando principios y finales todo el tiempo. ¿Adónde podemos empezar, si se terminaron las referencias?

Y ahí llegamos al tema del título, volver a empezar.

Que no es solamente el título de una canción de Alejandro Lerner, sino una visión, una necesidad, una búsqueda de muchos, sobre todo en esta Argentina cíclica, que alterna dos o tres años de bienestar relativo, con seis o siete de crisis devastadora, como mínimo.

El profesional liberal, el empleado raso o el ejecutivo superior, pasan por un sinfín de peripecias para construir algo que le permita sentir que el esfuerzo valió la pena, pero lamentablemente, en un enorme porcentaje, jamás lo logran. Quedan divorcios, matrimonios, familias, profesiones y títulos universitarios en el camino, en la búsqueda inerte de la vida de confort razonable.

Y pasan los años, y la vida de cada uno de nosotros comienza a tener una fecha futura que no queremos y una fecha pasada que ya ni recordamos o, mucho peor, la recordamos como si hubiera sido ayer. Y fue ayer.

Pero, ¿Entonces? ¿Cuál es la opción?

La opción es elegir del escueto menú que la vida nos ofrece y en eso estamos muchos.

Volver a empezar, a determinada edad, parece ser una utopía juvenil a destiempo pero debiéramos considerar la posibilidad de que sea una elegante y poderosa salida a esta vida sin alicientes o metas de largo plazo que puedan obtenerse o plantearse siquiera.

Recomenzar de nuevo cada tanto tiene un efecto purificador en el proceso de acumulación con el que recorremos la vida. Y no se trata sólo de acumulación material, que siempre la hay, sino de la otra, la de acumular experiencias, vivencias, situaciones, proyectos, intentos y frustraciones. “Limpiar” un poco ese material acumulado y seguramente algo tóxico, tal vez nos permita pasar de etapa y desprendernos más y más con cada recomienzo.

Vaciamos parte del placard y bajamos parte de los malos recuerdos y de los malos resultados obtenidos, todo se va por el mismo caño, siempre y cuando esta catarsis tenga un objetivo propuesto y noble.

Desprenderse de relaciones, historias y experiencias, junto con esa remera que amamos pero que venció hace mucho o esas zapatillas de tenis que no acumularon ni un gramo de polvo de ladrillo en años, nos permite recorrer el resto del camino más livianos.

Los hijos tienen un camino marcado (espero que no muy marcado), una senda que acompaño cada día y cada día desde más lejos, a propósito, para que se vayan creando sus propios comienzos sin imposiciones ni modelos paternales. Cuesta y reconforta a la vez saber que uno ha hecho su trabajo, que cada vez nos necesitan menos. La búsqueda de su propia felicidad es el comienzo que les espera. Sólo puedo enseñarles a buscar.

Podemos renovar los compromisos afectivos, esos que siempre necesitamos y que sabemos nos acompañaran en el próximo recomienzo, pero es una elección personal y no una consecuencia evolutiva de la interminable serie de requerimientos que nos impusieron de pequeñitos, sin tener en cuenta los tiempos que venían.

Las nuevas alforjas, afortunadamente, son mucho más pequeñas en cada recomienzo, será por eso de: “me llevo lo puesto” que hace que sea más valiosa alguna experiencia bizarra que llevamos en la memoria,  que los resúmenes del banco de hace cinco años o el comprobante de pago del monotributo de hace ocho que están guardados en un sobre de papel madera quién sabe en qué armario.

Y el volver a empezar implica firmar nuevos pactos con los afectos que seguirán “afectados” (valga la redundancia) por nuestro nuevo comienzo.
Establecer nuevas pautas de intercambio, no en forma taxativa, sino al menos provisoria hasta que la vida, como siempre, decida esas pautas por su propia sinrazón.

También requiere reformular los objetivos de “posesión” en términos materiales, pero como decíamos antes, claramente nos vamos despojando de mucho y eso nos hace mejores, más accesibles a ciertos grados de felicidad y sobre todo más ágiles para recomenzar la próxima vez, si es que la hay.
Hace poco, a una querida amiga le gustó esta palabrita que usé: “desposeer” y creo que ése es un punto.

Antes que me lo hagan notar, aclaro que no soy partidario del recomienzo permanente, ni siquiera creo que uno deba (o pueda) hacerlo más de dos o tres veces en la vida, pero (¿quién puede afirmarlo?) no se trata de “deber” sino de “poder” o de “necesitar”. Seguramente algunos necesitan más recomienzos (palabrita inventada) y otros necesitan menos. O ninguno quizá.

Yo lo necesito. Necesito volver a empezar cada tanto, cada ocho, diez, doce o trece años. No es algo que traiga masticado hace mucho, pero el repaso simple de mis años de adulto me llevan directamente a entender esto.

Pasé varias etapas, la de formación personal, la de cumplir con el libreto: profesional, matrimonio, hijitos y luego, como corresponde, la de la “crisis del modelo” (de vida, aclaro), la de la reconstrucción y siguen las firmas…

Tuve recomienzos muy difíciles, dolorosos e inevitables, sobre las ruinas aún humeantes de lo anterior. Tuve algunos más livianos y placenteros y, definitivamente, tengo un “volver a empezar” muy próximo y necesario.

Barajar y dar de nuevo.

Tengo la alegría de poder hacerlo sin que nada ni nadie me obligue, más que ese impulso primal que siento. Este próximo recomienzo es tranquilo y meditado, deseado y autopermitido. Tengo buenos compañeros de viaje y no quedarán ruinas humeantes detrás de mí, sólo cargas que no necesito, ropajes que ya no usaré, ambiciones que se deshilacharon con el tiempo y que ya no me interesan ni valoro.

Los pies descalzos, las manos listas a trabajar y el amor conmigo en un bolsito. No necesito más. Lo que tuve o quise tener, ya no me hace falta. Lo que tengo y quiero mantener a mi lado, se viene conmigo.

Ya lo dijo Lerner:

“Volver a empezar, que aún no termina el juego, queda mucho por andar”

Buenas noches, Pocas noches.

jueves, 13 de junio de 2013

La última cara de la corrupción, SIEMPRE es la muerte


Cuando un inspector de última categoría recibe una coima de un despiadado empresario para aprobar fraudulentamente la instalación contra incendios de un local u edificio (CORRUPCIÓN), condenan a muerte a todas las personas que estén allí adentro el día que haya un incendio (MUERTE).

Cuando un funcionario se queda con el dinero de una obra vial imprescindible (CORRUPCIÓN), condena a muerte a los ocupantes de los vehículos que morirán en un accidente que la falta de dicha obra provoque (MUERTE)

Cuando un empresario amigo del poder consigue ganar una licitación para proveer leche y alimentos a los planes sociales  y provee alimentos en mal estado (CORRUPCIÓN), condena a enfermedad y muerte a los niños que recibirán esos alimentos (MUERTE)

Cuando un funcionario que debe controlar y fiscalizar el transporte de toda una nación, recibe dinero, prebendas, vacaciones, alquileres y más dinero “para el número 1, que quiere más” (CORRUPCIÓN), condena a muerte a los pasajeros que viajan en trenes destruidos, no mantenidos, que corren sobre vías destruidas, cuyas señales son de 1925 y no funcionan, en aviones que se estrellan por falta de mantenimiento y sobre todo de control, en omnibus que se destrozan en las rutas por la falta de control mecánico, la falta de descanso y la alcoholemia de sus choferes y por las rutas devastadas (MUERTE)

Cuando autoridades estatales y policiales reciben dinero y favores sexuales para proteger y habilitar prostíbulos ilegales donde trafican drogas y explotan a niñas y mujeres prisioneras (CORRUPCIÓN) condenan a muerte a esas niñas y mujeres, ya sea por enfermedad, drogas o violencia de género y condenan a muerte a todos los adictos que reciben esas drogas, destruyendo vidas, familias y sociedades enteras (MUERTE)

Cuando un intendente de pueblo, se queda con el dinero del subsidio que recibió su municipio para construir un simple puente peatonal sobre la ruta que atraviesa el pueblo (CORRUPCIÓN), condena a muerte a los pobladores niños y adultos que deben seguir muriendo arrollados en la ruta al cruzarla de día, de noche, con niebla o lluvia (MUERTE)

Cuando funcionarios y ministros desvían el dinero de su presupuesto para las campañas políticas y para su propio beneficio (CORRUPCION) condenan a muerte a inocentes que son baleados o apaleados  hasta morir por personal policial que no tiene la instrucción, el equipamiento, ni los sueldos adecuados que le permitan no caer en la corrupción de la droga, el robo,  la prostitución o la “protección “ mafiosa para ganar algo más de dinero para su familia (MUERTE)

Cuando un presidente y sus ministros venden armas para que se maten pueblos hermanos entre si y así poder ganar mucho dinero para su propia riqueza personal (CORRUPCIÓN) condena a muerte no solo a las víctimas de esa guerra sino también a sus propios compatriotas que decide matar al volar casi un pueblo entero para ocultar las pruebas del negociado (MUERTE)

Cuando ese policía raso de tránsito recibe una coima para que deje circular un vehículo sin luces, o paragolpes,  cubiertas en buen estado, seguro o registro, o a un conductor alcoholizado (CORRUPCIÓN) condena a muerte a ese niño o esa señora o ese ciclista que cruzaron la calle y ese vehículo no frenó (MUERTE)

Cuando los dirigentes de un club de fútbol o de una Asociación Nacional transan con dinero, prebendas, viajes, protección con los delincuentes profesionales de la Barra brava de los clubes y de los caciques políticos de turno (CORRUPCIÓN) condenan a muerte a muchos inocentes y a muchos de esos mismos delincuentes que se matan entre ellos y matan a otros para conservar el poder y las ganancias (MUERTE)

Cuando un funcionario se “come” los fondos para un equipamiento hospitalario (CORRUPCIÓN) condena a muerte a los pacientes que se desangran o infectan o deben ser trasladados a otro lado para salvarles la vida, muchas veces sin exito (MUERTE)

Entonces, el chofer de un ómnibus que sube a manejar con alcohol en su sangre;  el policía que, armado, mezcla sus pasiones y conflictos personales con su condición de uniformado; el conductor de taxi o de colectivo que maneja su vehículo enviando mensajes de texto, el piloto de un avión que se “acostumbra” a escuchar alarmas sin prestarle atención e intenta seguir adelante, el que festeja cada fin de semana las "ocurrencias" de las cargadas ofensivas, los cantitos y las corridas que provocan "La 12", "Los Borrachos.." "La Guardia..." o quienes quiera que sean, o cada uno de nosotros cuando ponemos plata para evitar una multa o para conseguir una buena ubicación en el teatro y tantos otros ejemplos. 

Se trata de entender que somos todos parte de esto, por acción, por omisión, por distracción. 

Por aceptar, por transar con la corrupción como parte del día a dia. 

Por votar y no exigir minimamente y como base, que no haya corrupción.

Tenemos que entender, que educar, que gritar, que la CORRUPCIÓN siempre termina en la MUERTE.

SIEMPRE.

Basta de corrupción, basta de muerte

Pocas Noches, buenas noches.

viernes, 19 de abril de 2013

Planeando por un sueño


En estas épocas de tanta autoayuda, meditación, energías positivas, alimentación sana y otros etcéteras  para la vida, resulta que uno se encuentra ante la peregrina idea de tratar de llevar a cabo un plan para “su” propia vida.

Planificar algo, en fin, proyectarse o como quieran llamarlo.

Es entonces cuando entran en escena todas estas nuevas tendencias del pensamiento unido a la acción, de la meditación profunda y las energías concentradas en los objetivos, etc. que abundan en las revistas femeninas y en las de interés general como nuevos oráculos del saber vivir/comer/respirar/etc..

Conste que valoro todas y cada una de las creencias, prácticas, sistemas y entrenamientos orientados a hacer de la propia vida un mejor lugar. Puede que a uno le resulte una cosa y a otro alguna alternativa, pero siempre que sea para ser un poco más feliz y en algún caso lo consiga, no se puede objetar ninguna variante. Sólo es cuestión de gustos.

Uno escucha conversaciones o frases del tipo: “A mí el Reiki no me funcionó pero con medicina ayurveda logré mejorar mucho mi tracto intestinal” o tal vez “¡No! Te juro que no son anabólicos, solo semillas de chía con jugo de clorofila de cilantro en licuado por la mañana más la práctica de Chi kung diaria, así logré mejorar mi físico y mi mente” y otras expresiones parecidas.

Y volviendo al planteo inicial, pareciera que tener dudas y/o incertidumbres en estos tiempos es casi una tontería, habiendo tantos recursos emocionales, intelectuales y físicos disponibles en revistas, libros, cursos, talleres, coachings e Internet toda.

Pero a uno le cuesta. No sé si debería mejorar primero mi alimentación o mi autoestima, no sé si entrenar mi respiración o repasar mi lista de objetivos cada día en ayunas. Se me mezcla la verdura de hoja verde con la profecía autocumplida y no sé cuál es el día adecuado (¿o noche?) para exponerme a la energía lunar que me favorece.

Paradójicamente, tengo una ensalada “integral” en la cabeza, que obnubila el ya desguarnecido por la sociedad y casi extinto “sentido común”.
Y de eso se trata, tal vez. De pensar la vida como se hacía antes, con la vieja escuela del paso a paso, de afirmar logros pequeños para que la suma nos dé un resultado cada vez más cercano a los objetivos que uno se va imponiendo. Y por qué no, sumar los “tips” que cada una de las nuevas vertientes nos ofrecen.

Pero el caso es que tengo un plan, un proyecto, un sueño y resulta que me propuse cumplirlo, antes o después, pero desde la propia convicción de sentir que eso es lo que quiero para mi vida (ya aprendí a no decir cosas como “el resto de mi vida”)
El tema es llevarlo a cabo y descubro que aparte del sentido común, voy abrevando en todas las vertientes, posibilidades y sugerencias de la gente que rodea mi propia vida. No puedo menos que agradecer la gran alegría y apoyo que me expresan todos y cada uno de los que se van enterando y por los comentarios veo que en el imaginario de la gente (por lo menos la de esta ajetreada Buenos Aires) la idea de irse a vivir y trabajar a una playa en el vecino Brasil, parece más una recompensa merecida que un destino vital. En muchos casos me han dicho: “¡Qué bueno! Te lo merecés…” cosa que agradezco del mismo modo percibiendo que ven el proyecto de vida como un premio al esfuerzo previo. Pero al fin y al cabo no es más que una elección del modo en que quiero vivir (“queremos”, somos dos en este barco), una forma de cambiar lo que hemos vivido hasta ahora y darle un salto de calidad. Entiendo calidad como más tranquilidad, vivir con lo necesario y disfrutar de los días sin correr la carrera por los ingresos, por recuperar el tiempo perdido en ir de aquí para allá, por evitar la violencia diaria de la calle, de los medios, de la gran ciudad, entre otras cosas.

Recuerdo hace pocos años una publicidad de una gaseosa ligth, que animaba a todos a cambiar las gaseosas con azúcar por la dietética como un desafío personal usando como disparadores varios “objetivos o deseos” que la gente siempre se plantea pero que nunca cumple. Hace poco, hablando con un creativo de publicidad (ya en otra agencia) que participó de aquella campaña me contaba que hicieron una encuesta previa a esa producción para determinar cuáles eran los objetos y situaciones de deseo más habituales de los argentinos y claramente y en primer lugar aparecía “tener un barcito en la playa” y obviamente “la playa”, significaba Brasil en un altísimo porcentaje. Por eso la escena más festejada de ese comercial era el brindis “por el que se animó, largó todo y se puso el barcito en la playa” y esa playa estaba llena de palmeras y vegetación tropical… no era Villa Gesell, ¿no?

Esto explica un poco esa alegría que le genera a la mayoría de la gente cuando les cuento mi proyecto. En el fondo todos tenemos algo de ese sueño dando vueltas. Pero claro, la diferencia es cuando se sorprenden del hecho de que estamos estudiando el idioma, visitando la Embajada, etc. y el famoso “sueño” se convierte en algo más tangible. Tampoco vamos por un “barcito”, pero vale la diferencia.

No voy a negar que estamos tratando de darle entidad al sueño, pero es real también que genera incertidumbre, dudas y cuestionamientos propios y externos, pero vamos aprendiendo paso a paso la forma de llevarlo adelante, de a poco y sin pausas.

También hay motivaciones que no son positivas, obviamente. Nuestro país (soy uruguayo, pero me crié y desarrollé mi vida en Argentina, tengo padres e hijos argentinos y formo y me siento parte de este país) no ha sido muy receptivo con mis esfuerzos ni con los de dos o tres generaciones más y lo que nos va devolviendo después de muchos años de estudio, trabajo y lucha es más parecido al sinsabor perenne que al beneficio del bienestar mínimo. 
No quiero más. No puedo más. 
Pido, quiero, reclamo y sobre todo busco y procuro darme y darnos otra vida: mejor, posible, tranquila, de trabajo y de disfrute. Mis hijos son grandes y están en la última parte de su formación educativa que me ha costado y me cuesta un esfuerzo enorme, pero que orgullosamente he podido sostener muchos años a costa de muchos sacrificios y resignaciones.

Pero ya está, ahora tengo mi nuevo proyecto de vida. Increíblemente después de toda una vida donde me ha sido literalmente imposible proyectarme, hoy puedo verlo con más claridad, necesito cada vez menos para disfrutar cada vez más.

Y ojo,  también tengo un plan B, por si acaso, por si necesito tomar otras decisiones, pero el objetivo es el mismo.

¿Qué tengo hoy? Casi nada. ¿Sueños? Sí, claro.

Pero tengo ganas, tengo estímulos, tengo deseos del cambio. En esta vida cíclica que he llevado claramente tengo períodos que promedian los 10 años, al final de cada uno de los cuales se impone un cambio, una vuelta de tuerca, una modificación de los planes.

Y este es el momento.

No es un momento exacto, cortado a tijera y con fecha predeterminada, pero es el momento cuando uno sabe que ya está, llegó, hay que cambiar.

Y me siento acompañado. Algunos de los queridos seres que acompañan mi vida me apoyan, me bancan y me impulsan, otros me muestran sus objeciones y dudas, pero todos desde el afecto más genuino.

Y volvemos al sentido común del que hablábamos antes, ese que hoy nos mueve a seguir trabajando como cada día, con responsabilidad y esfuerzo, pero tomando el impulso en lo que viene o queremos que venga.

Proyectos, planes, deseos, cambios, podemos llamarlos como quieran, pero a mis flamantes 50 he descubierto que lo que quiero está ahí nomas, cerquita, al alcance de la mano.

Y no se ilusionen, voy a seguir escribiendo. Desde acá, desde allá, desde donde sea. Porque también es parte del sueño.

Lo estoy planeando, lo estoy soñando y de a poco, día a día…  lo estoy realizando.

Ya tendrán novedades.

Pocas noches y buenas noches, mis pocos, buenos y queridos lectores.


viernes, 8 de marzo de 2013

Ella - Mujer


8 de marzo - Día Internacional de la Mujer

Hoy, este espacio se convierte en mi homenaje especial a ella, a quien dibuja con su belleza cada amanecer compartido desde hace mucho tiempo.
A quien desde su femenina convicción crece, protege, brilla, acompaña, lidera, sufre, conmueve, entrega, lucha y encanta.
A la que ha llenado mi vida de color, de alegría, de tolerancia, de dedicación y de sueños comunes.
A la que me enseñó a comprender, procesar y disfrutar de los sabores, los aromas, las texturas y los colores de cada alimento y bebida que llega a nuestra mesa.
A quien me demostró su amor en silencio, lista para colaborar cuando mi vida se puso complicada, poniendo sólo las palabras necesarias en el momento adecuado.
A quien por propia voluntad se hizo mi socia en la crianza de mis hijos, que no son suyos, trabajando codo a codo para sostener y educar la familia que intentamos ensamblar, no sin dificultades y dolor.
A ella que me maravilló desde la primera vez por su belleza, simpleza, sofisticación y elegancia natural.
A la mujer valiente que luchó y lucha contra desafíos que su salud le impone, siempre saliendo adelante con una sonrisa y una energía vital que me traspasa
A quien me ayudó a reconstruir mi vida, ladrillo a ladrillo, cuando al conocerme sólo encontró ruinas
A quien me puso alas y me llevó por el mundo que ansiaba conocer
A quien me impulsa y estimula a cumplir mi sueño de escritor
Y tengo una infinidad de relatos, temas y virtudes para remarcar y tengo además una valija llena de recuerdos dulces, divertidos y de los otros.
Pero el homenaje es a esa mujer especial, que abrió mi alma y mi corazón cuando todo estaba perdido, que calla cuando no quiere pelear, que ríe compasivamente cuando hago un chiste tonto, que ordena mi fabuloso desorden, que me tolera en mi inconsciencia soñadora y volátil.
Es quien diseñó a mi lado la arquitectura de la vida que queremos de aquí en más.
Es con quien aprendimos juntos a prescindir cada vez más de las pertenencias materiales
Es quien acepta a mis amigos, amigas y familia (¡no es fácil!) y comparte los suyos conmigo.
Es ella con quien tenemos un pacto de amor sin condiciones, ni papeles, ni fecha de vencimiento, sólo estamos uno junto al otro porque así lo queremos, cada día, desde hace más de 10 años.
Es ella quien me falta poderosamente cuando no está y es quien me completa cuando llega.
Es generosa, comprensiva, delicada, femenina hasta la médula y tiene un carácter calmo pero firme y convencido. Se enoja en serio muy poco, pero les aseguro que no quiero que se enoje.
Es mujer, es distinta a todas y a cada una y es “ellas” todo el tiempo
Es amiga de sus amigas, es rigurosa, organizada y eficiente.
Pero yo la conozco mucho, no del todo por suerte, pero mucho.
Y amo lo que conozco, y amo lo que no conozco de ella. Porque es una caja de sorpresas, porque nunca termina de maravillarme
Porque cada almuerzo o cena juntos es una charla de dos horas. Porque es una interlocutora inteligente, lúcida, combativa y graciosa.
Porque es mi par, cómplice, compañera, mi orgullo, mi bastión y mi refugio.
Porque no es “mía” porque no nos pertenecemos, sino que nos elegimos
Porque me enamora cada vez que la veo pasar a mi lado, en un pasillo de nuestra casa o en la calle, siempre me enamora.
Porque quiero ser lo mismo para ella, porque quiero acompañarla, maravillarla, cuidarla, comprenderla y enamorarla.
Quiero ser su refugio, su condición, su amante, su confidente y su sostén.
Quiero enseñarle, aprender de ella, hacerla reír y darle una bella vida
Quiero seguir junto a ella nuestros sueños, nuestras metas, nuestros deseos.
Quiero esa vida simple y despojada que deseamos ambos intensamente
Quiero…
La quiero a ella, la amo profundamente, bella, deliciosa y única
Este es mi homenaje de amor y gratitud a toda su enorme femineidad.

Ella, la mujer de mi vida.

lunes, 25 de febrero de 2013

El Antiguo


Hace pocos días me sucedió algo que, como muchas otras veces, me hizo pensar en el tema de esta noche y decidí llevarlo a ustedes, queridos lectores amigos.

Pasé a buscar a una queridísima amiga, que hacía mucho tiempo que no veía, por su casa, aprovechando que por su trabajo estaba en Buenos Aires. Fuimos coordinando nuestro encuentro en los días previos usando varios de los métodos de comunicación de los que hoy disponemos: algo de chat del Facebook, algún mensajito vía Whatsapp y creo que hasta un par de SMS.

Unos minutos antes de la hora del encuentro, estando yo en camino, me llegó un mensaje suyo diciéndome que le avisara cuando llegaba, así yo no tenía que bajar a tocar el portero el eléctrico. Me pareció un detalle encantador de su parte, para que yo ni me molestara en bajar, pero inevitable y arrasadoramente surgió en mi interior, como siempre: “El Antiguo”, ese que me hizo bajar del auto, tocar el portero, anunciarme y esperarla parado frente a la puerta, hasta que bajó y la pude saludar, abrirle la puerta para que suba a mi auto y partir a un café a tener la charla que nos debíamos.

Y ya en tema (que no tiene nada que ver con mi amiga, fue sólo un disparador) empecé a recordar la infinidad de veces durante mi vida en que “El Antiguo” que llevo dentro me hizo sentir un bicho extraño pero creo que, afortunadamente, está instalado para siempre.

Aclarando entonces.

Desde mi tierna infancia, recibí de mi padre una formación intuitiva pero muy perseverante referida al modo en que uno debía conducirse socialmente y sobre todo en lo referido al modo de tratar y comportarse con las mujeres, legado que he valorado día a día desde hace muchos años pero que siempre me ubicó en el lugar de “El Antiguo”. Detalles simples pero básicos de comportamiento como por ejemplo: abrir la puerta del auto a una dama al abordarlo y al descender, ayudarla a descender del auto en ese caso, abrirle siempre una puerta de entrada o salida y ceder el paso, cederle el paso al subir una escalera y precederla al bajarla, caminar por la vereda a su lado pero cediéndole siempre el lado interno de la misma, sostener el paraguas, servirle la bebida a las damas que nos acompañan en la mesa siempre, esperarla en la puerta de pie cuando uno pasa a buscarla por algún lugar, preocuparse en saber dónde se ubica el toilette en un espacio público para poder indicarle sin que tenga que dedicarse a averiguarlo, sentarse a la mesa en lo posible una vez que todas las damas de la mesa ya se han sentado, etc.

También me formaron en el concepto de tratar con delicadeza y respeto a la mujer, a las mayores, obviamente y a mis pares, desde mi hermana, pasando por mis amigas, novias o compañeras hasta la enemiga más acérrima. Será por eso también que temas como la violencia de género me sublevan sobremanera.

De diversos modos, fui sumando a lo recibido de mi padre, otras ideas, gestos y costumbres de mi propia cosecha, tratando de hacer de uno mismo, alguien un poco mejor cada vez.

A esta altura, ya varios se han dado cuenta y justificarán lo de “El Antiguo”, muchos dirán que son exageraciones anacrónicas ya en desuso, etc. y hasta incluso he recibido la crítica de alguna feminista extrema quejándose de tal condescendencia. Pero afortunadamente me he mantenido en mis trece y estos gestos se han convertido en algo natural en mí y procuro transmitírselos a mis dos hijos varones, obviamente no sin quejas, pero con resultados.

Lo interesante resulta ser la forma en que las mujeres reaccionan antes estas situaciones de acuerdo a su edad y personalidad. Está claro que cuando yo era un adolescente o en mi tierna juventud, a mis amigas y compañeras les costaba a veces comprender esos gestos pero finalmente terminaban aceptándolos y disfrutando de ellos de buen grado con el uso y la costumbre. 

Es más claro aún que las chicas de estos días de redes sociales y relaciones virtuales en general no comprenden de qué se trata y por supuesto no saben cuál es el movimiento que deben hacer o cómo responder a estas conductas, pero debo decir, que a lo largo de los años, con distintas edades, generaciones y características personales, una vez que reciben esa deferencia y la comprenden, lo agradecen y las halaga. La sensibilidad femenina, de cualquier edad y época, sigue siendo única y receptiva.

Con los años y la madurez, legiones de damas se pliegan a aceptar y valorar estas cosas que en su juventud no le daban importancia, pero que con el tiempo se sienten gratamente consideradas.

Confieso, asumiendo que es un “viejazo”, que me da un poquito de pena ver como los chicos hoy entran a un boliche o a un Mc Donald´s o adonde sea, por delante de las chicas, dejándole caer impiadosamente la puerta de cierre automático a la damita que lo sigue. Pero no cejaré en mi empeño e incluso veo que hoy mis hijos, han asumido estas conductas más naturalmente, sobre todo cuando se trata de mujeres mayores que ellos.

Tanta valoración por estos gestos me llevó incluso, hace muchos años, a averiguar cómo se habían originado estas reglas y conductas, detalles que muchos no conocen. Así aprendí, por ejemplo, que el deber del hombre de caminar del lado de la calle, cuando uno acompaña a una dama en una vereda, proviene de antiguas costumbres urbanas, cuando las calles eran surcadas por carruajes con caballos y no existían las cloacas. El hombre debía proteger a la dama de las salpicaduras que podían provocar los carruajes en calles llenas de barro y charcos, pero sobre todo otorgarle la protección de los balcones a la dama desde los cuales muchas veces se arrojaba al centro de la calle y sin cuidado, el contenido de las bacinillas y “tazas de noche” donde hacían sus necesidades los habitantes de aquellas incipientes aglomeraciones urbanas. Nada más valorado por los hombres de esas épocas, que un buen sombrero, ¿no?

Pocos saben que la conducta en la escalera (ceder el paso a la dama cuando suben e ir por delante de ella al descender) tiene que ver con poder “atajar” y contener una posible caída de la dama, que utilizaba largos y pesados vestidos y tacos que se enredaban con facilidad. Entonces, siempre el hombre un par de escalones debajo, manteniendo el ritmo de la dama que acompañamos.

Pasando a otras conductas sociales de estos tiempos y siendo yo mismo asiduo usuario de los gadgets electrónicos que nos comunican, me parece deleznable que alguien, hombre o mujer, pretenda mantener, discutir, arreglar o terminar una relación de amistad, pareja o familiar, utilizando el e-mail u otra red social alternativa

Estimados colegas de género: No se puede reemplazar el cara a cara, no se pueden decir cosas durísimas, afectuosas, tristes o románticas a través de un e-mail, un sms o un tweet, ¡por favor! Pongamos todo lo que debemos poner y mantengamos la voz en alto y los ojos en nuestro interlocutor. Duela o cueste lo que sea.

Cuando escucho que alguien termina una relación por mail, que pide perdón con un sms o que pretende seducir a través del Twitter siento que estamos traicionando nuestra condición humana. No niego que charlando a través de un chat uno puede saber más de alguien, entenderlo o incluso hasta enamorarse de la forma en que piensa o siente el otro pero reivindiquemos por favor el contacto humano, la mirada en el otro, la piel que se eriza, las lágrimas en los ojos o los labios que tiemblan.

Si, ya sé, sigo siendo “El Antiguo”, pero al menos ahora entienden por qué.

Mantendré mis gestos, costumbres y “antigüedades”, porque me gusta y porque eso me permite andar más satisfecho y liviano por la vida. Me permito sugerirles que le dejemos un poco más de humanidad a cada uno de los que la comparten con nosotros día a día.

Buenas y Pocas Noches, queridos amigos.