Abril, mayo, junio y julio de 2015
Nota: Esto fué escrito
en retazos durante cuatro meses, agregando, pegando y corrigiendo, disculpen si
pierdo el hilo y que no sea una pieza literaria buena, pero es lo que salió
para cortar la racha de casi dos años (con una sola interrupcion) sin escribir.
Prometo mejorar, si puedo.
Hace un año y ocho meses, decidí dar otro golpe de timón a
mi vida. Eterno e insoportable inconforme en busca de mejorar cada vez la vida
que uno lleva, comencé a seguir mi sueño. Y aqui llegué.
A una isla en el Atlántico, cerca de Río de Janeiro, en mi
querido Brasil. Ese Brasil que lateralmente forma parte de mi infancia, donde
mi padre de soltero vivió casi 10 años, y mis padres ya casados, unos 3 años, dulce
idioma que escuché de niño, cuando mis viejos se decían palabras de amor en
portugués, para que nosotros no entendiésemos, cuando yo leía y releía libros
en portugués que habia en nuestra biblioteca hasta entenderlo, con discos de
samba o chorinhos sonando en el Winco de casa
Pero ahi estaba, atávico, inercial y desafiante. Este Brasil
enorme, poderoso, desigual e imparable del siglo XXI sedujo siempre hasta las
entrañas a este uruguayo de nombre brasileros (Nelson Ronaldo) criado en la Argentina
y forjaron un Mercosur afectivo en mi psiquis. La eterna crisis de esa
Argentina ingrata hizo el resto. Abrí la puerta sólo para mirar si había alguna
posibilidad, y sí, estaban todas las posibilidades, sólo era cuestion de
decidir.
Y alli fuí, fuimos, mejor dicho. Y aquí estamos. Con mi
amada compañera de vida y viaje, con quien afortunadamente evolucionamos juntos
hacia el desapego material (otro tema para desarrollar aqui) dejamos casa,
vendimos autos, ropas, libros, muebles, toda la vida o historia en objetos que
teníamos.
No es fácil. Pero fué imperioso y necesario. Y resultó.
Y “nunca” habia llegado el momento, y llegó y dejé mi querido Blog con Uds,
guardianes de mi historia. Me pidieron que escriba, se cansaron de pedirme. Y
es la vida. Pero he vuelto
Mis extraños y cíclicos virajes en la vida son mi capital y
mi perdición. Pero siempre vuelvo, nunca olviden eso. Mis afectos más profundos acompañaron mi camino: amigos,
familia, compañeros de trabajo. Desde lejos, con ganas, con buenos deseos...
con onda. Y cada uno de ustedes siguió mi proceso de cambio. Lo relaté en
primera persona. Lo demostré. Lo exhibí. No era mi estilo, pero fué y me sirvió
hacerlo, porque ver escrito cada sueño o cada paso que daba, fué clave para
creer en ello y actuar.
Mis hijos, valerosos personajes de esta historia, dejaron de
lado el habitual egoísmo adolescente y post adolescente y me animaron a
hacerlo. Lo que ellos han ganado en madurez y desarrollo personal en este
tiempo, nos dió la razón y me llena de alegría y orgullo.
Y hoy, volví.
Y les cuento que la vida aquí en mundoojota.com es más de lo
que esperé. Más en todo sentido: es más
aislado, más trabajo, más complicado, más complejo de lo que esperé o imaginé.
Pero es más lindo, más relajado, mas vida...
Seguro quieren saber la respuesta. Es SI. Un SÍ grande y con mayúsculas.
Hace un año y medio casi que elegimos esta vida cada día.
Con nuestras jornadas de a veces 17 o 18 horas laborales. Con el físico
expuesto a heridas, dolores, esfuerzos y dificultades. Con atención medica
dificil y deficiente. Con mucha presión (propia) por hacer que lo que hacemos
sea un éxito. Porque de un día para otro cambiamos de país, de idioma, de
profesión, de trabajo, de clima, todo junto en un día.
Pero a cambio vivo en medio del paraíso, pájaros enorme y
ruidosos y monos aulladores son mi despertador por las mañanas, mi viaje porteño
de casi dos horas para llegar a mi trabajo se transformó en una caminata de 150
metros a orillas del mar
Y aquí estamos, aqui seguimos. Y ya pasé mi segundo cumpleaños
en nuestra ya adorada Isla. Que tiene magia, que tiene Síndrome da Ilha (ya
hablaremos de eso), que tiene misterio, que tiene aislamiento, que no tiene
wi-fi ni diarios ni TV, ni ganas de tener todo eso. A cambio tiene selva,
animales, plantas y lluvias, mucho mar, mucha arena, islas e islotes, nuestro
unico medio de locomoción posible siempre es algo que flota en el agua, tiene
senderos interminables, que lleva días recorrer, playas increíblemente bellas,
tiene buena gente, tiene de la otra, montañas altas y miradores
Porque aprendí que salir a remar 2 o 3 horas entre islas te
sana, te regenera, te rejuvenece. Aunque no pueda hacerlo tanto como quisiera.
También peleamos cada ítem de nuestros objetivos personales y laborales para poder seguir. Nos pidieron que seamos
diferentes a todo lo previo. Y lo conseguimos.
Y vamos por más, o por lo que se
pueda. Porque puede ser aqui o en otro lado, pero sepan, queridos lectores, que
no renuncio a un solo minuto de esta vida por volver a la que teníamos alla en la lejana y querida Buenos
Aires. Esto es lo que perseguí tanto tiempo, y ustedes lo saben, porque leyeron
cada historia de mis sueños.
Necesito a mi gente, sí, mucho realmente, pero este exilio
voluntario es duro y dulce. Es amable y generoso. Es pródigo en oportunidades.
Y estamos para eso, para aprovecharlas...
Será aqui? No hay
clichés, buscamos lo que nos haga felices. Como dije antes, logramos
despojarnos de todo, estamos livianos y flexibles. Los bienes son maravillosos,
pero son un ancla. Te lastran, te fijan, te pesan. Ya tuve de todo eso, no
quiero tener más. No tengo más.
Es difícil? Si,
claro, y me dicen: “ No cualquiera puede hacerlo” Pero saben qué? Yo, soy cualquiera, y pude.
Sólo es preguntarse: Por qué no?
Sé bien que hay una vida, hijos, trabajos, bienes, muchas
cosas para mantener, mucho trabajo para mantener esas cosas que nos permitan
seguir trabajando para mantenerlas. No es un juego de palabras, es simple, es
básico, es el rollo nuestro de cada día.
En todo este tiempo he recibido muchos mensajes, mails,
charlas de gente querida y capaz que me decían “Te animaste!” casi azorados.
Esa gente es igual que yo. Son ustedes, somos todos. Gente del montón, única y
especial sólo en el momento en que decidimos serlo. Y nosotros decidimos.
Y confieso que me encantaron aquellos mensajes que decían:
“Es inspirador, es un desafío, le voy a mostrar a mis hijos que los sueños están
para cumplirse!. “ y digo gracias, pero
me quedan grandes. Ojalá lo logren. No hay receta mágica. Es pasión y ganas.
Muchas ganas.
Y ustedes pueden. Y no será Brasil, será irse a la montaña,
al campo, a un pueblito, a Africa, o será una vida mas simple y despojada en la
misma ciudad (difícil, no?) lo que sea... lo que quieran... lo que deseen...
pero es posible.
Solo es decidir.
Ja! Claro ...no? “Sólo decidir” y no, no es fácil dije. Pero
es sólo eso: “Decidir!”
Decidir ser otra cosa. Decidir no ser lo mismo de siempre, no
caer en la “media normal” que nunca es media y menos normal.
Todo está ahí, en la punta de los dedos. Parece tan lejano
como incierto. Pero es tan simple.
Busquen lo que busquen, que no decaiga. Estamos hechos para
ser felices y nos empeñamos en no serlo.
Yo, nosotros, estamos aqui. Dibujando nuestro sueño salvaje
que cada vez es más nuestro. Los animo a intentarlo. No de repente, no en una
inspiración loca y súbita, sino pensando, programando, madurando y tomandose el
tiempo necesario para hacerlo bien.
Y un dia como hoy, volví
a escribir. Volví a ustedes y ustedes a mí. Como si nunca me hubiera ido.
Gracias por seguir ahi. No le aflojen nada a este mundo
loco. Solo es dominarlo, un poco así, un poco asá...
Gracias por el aguante y por tanto cariño.
Buenas Noches. Pocas Noches