martes, 7 de julio de 2015

Y qué decir? (Historias del Mercosur)

Abril, mayo, junio y julio de 2015

Nota: Esto fué escrito en retazos durante cuatro meses, agregando, pegando y corrigiendo, disculpen si pierdo el hilo y que no sea una pieza literaria buena, pero es lo que salió para cortar la racha de casi dos años (con una sola interrupcion) sin escribir. Prometo mejorar, si puedo.

Hace un año y ocho meses, decidí dar otro golpe de timón a mi vida. Eterno e insoportable inconforme en busca de mejorar cada vez la vida que uno lleva, comencé a seguir mi sueño. Y aqui llegué.

A una isla en el Atlántico, cerca de Río de Janeiro, en mi querido Brasil. Ese Brasil que lateralmente forma parte de mi infancia, donde mi padre de soltero vivió casi 10 años, y mis padres ya casados, unos 3 años, dulce idioma que escuché de niño, cuando mis viejos se decían palabras de amor en portugués, para que nosotros no entendiésemos, cuando yo leía y releía libros en portugués que habia en nuestra biblioteca hasta entenderlo, con discos de samba o chorinhos sonando en el Winco de casa

Pero ahi estaba, atávico, inercial y desafiante. Este Brasil enorme, poderoso, desigual e imparable del siglo XXI sedujo siempre hasta las entrañas a este uruguayo de nombre brasileros (Nelson Ronaldo) criado en la Argentina y forjaron un Mercosur afectivo en mi psiquis. La eterna crisis de esa Argentina ingrata hizo el resto. Abrí la puerta sólo para mirar si había alguna posibilidad, y sí, estaban todas las posibilidades, sólo era cuestion de decidir.

Y alli fuí, fuimos, mejor dicho. Y aquí estamos. Con mi amada compañera de vida y viaje, con quien afortunadamente evolucionamos juntos hacia el desapego material (otro tema para desarrollar aqui) dejamos casa, vendimos autos, ropas, libros, muebles, toda la vida o historia en objetos que teníamos. 
No es fácil. Pero fué imperioso y necesario. Y resultó.

Y “nunca” habia llegado el momento,  y llegó y dejé mi querido Blog con Uds, guardianes de mi historia. Me pidieron que escriba, se cansaron de pedirme. Y es la vida. Pero he vuelto

Mis extraños y cíclicos virajes en la vida son mi capital y mi perdición. Pero siempre vuelvo, nunca olviden eso. Mis afectos más profundos acompañaron mi camino: amigos, familia, compañeros de trabajo. Desde lejos, con ganas, con buenos deseos... con onda. Y cada uno de ustedes siguió mi proceso de cambio. Lo relaté en primera persona. Lo demostré. Lo exhibí. No era mi estilo, pero fué y me sirvió hacerlo, porque ver escrito cada sueño o cada paso que daba, fué clave para creer en ello y actuar.
Mis hijos, valerosos personajes de esta historia, dejaron de lado el habitual egoísmo adolescente y post adolescente y me animaron a hacerlo. Lo que ellos han ganado en madurez y desarrollo personal en este tiempo, nos dió la razón y me llena de alegría y orgullo.

Y hoy,  volví.

Y les cuento que la vida aquí en mundoojota.com es más de lo que esperé.  Más en todo sentido: es más aislado, más trabajo, más complicado, más complejo de lo que esperé o imaginé. Pero es más lindo, más relajado, mas vida...

Seguro quieren saber la respuesta. Es SI.  Un SÍ grande y con mayúsculas.

Hace un año y medio casi que elegimos esta vida cada día. Con nuestras jornadas de a veces 17 o 18 horas laborales. Con el físico expuesto a heridas, dolores, esfuerzos y dificultades. Con atención medica dificil y deficiente. Con mucha presión (propia) por hacer que lo que hacemos sea un éxito. Porque de un día para otro cambiamos de país, de idioma, de profesión, de trabajo, de clima, todo junto en un día.

Pero a cambio vivo en medio del paraíso, pájaros enorme y ruidosos y monos aulladores son mi despertador por las mañanas, mi viaje porteño de casi dos horas para llegar a mi trabajo se transformó en una caminata de 150 metros a orillas del mar

Y aquí estamos, aqui seguimos. Y ya pasé mi segundo cumpleaños en nuestra ya adorada Isla. Que tiene magia, que tiene Síndrome da Ilha (ya hablaremos de eso), que tiene misterio, que tiene aislamiento, que no tiene wi-fi ni diarios ni TV, ni ganas de tener todo eso. A cambio tiene selva, animales, plantas y lluvias, mucho mar, mucha arena, islas e islotes, nuestro unico medio de locomoción posible siempre es algo que flota en el agua, tiene senderos interminables, que lleva días recorrer, playas increíblemente bellas, tiene buena gente, tiene de la otra, montañas altas y miradores

Porque aprendí que salir a remar 2 o 3 horas entre islas te sana, te regenera, te rejuvenece. Aunque no pueda hacerlo tanto como quisiera. También peleamos cada ítem de nuestros objetivos personales y laborales para  poder seguir. Nos pidieron que seamos diferentes a todo lo previo. Y lo conseguimos. 

Y vamos por más, o por lo que se pueda. Porque puede ser aqui o en otro lado, pero sepan, queridos lectores, que no renuncio a un solo minuto de esta vida por volver a  la que teníamos alla en la lejana y querida Buenos Aires. Esto es lo que perseguí tanto tiempo, y ustedes lo saben, porque leyeron cada historia de mis sueños.

Necesito a mi gente, sí, mucho realmente, pero este exilio voluntario es duro y dulce. Es amable y generoso. Es pródigo en oportunidades. Y estamos para eso, para aprovecharlas...
Será aqui?  No hay clichés, buscamos lo que nos haga felices. Como dije antes, logramos despojarnos de todo, estamos livianos y flexibles. Los bienes son maravillosos, pero son un ancla. Te lastran, te fijan, te pesan. Ya tuve de todo eso, no quiero tener más. No tengo más.

Es difícil?  Si, claro, y me dicen: “ No cualquiera puede hacerlo”  Pero saben qué?  Yo, soy cualquiera, y pude.
Sólo es preguntarse: Por qué no?
Sé bien que hay una vida, hijos, trabajos, bienes, muchas cosas para mantener, mucho trabajo para mantener esas cosas que nos permitan seguir trabajando para mantenerlas. No es un juego de palabras, es simple, es básico, es el rollo nuestro de cada día.

En todo este tiempo he recibido muchos mensajes, mails, charlas de gente querida y capaz que me decían “Te animaste!” casi azorados. Esa gente es igual que yo. Son ustedes, somos todos. Gente del montón, única y especial sólo en el momento en que decidimos serlo. Y nosotros decidimos.
Y confieso que me encantaron aquellos mensajes que decían: “Es inspirador, es un desafío, le voy a mostrar a mis hijos que los sueños están para cumplirse!. “  y digo gracias, pero me quedan grandes. Ojalá lo logren. No hay receta mágica. Es pasión y ganas. Muchas ganas.
Y ustedes pueden. Y no será Brasil, será irse a la montaña, al campo, a un pueblito, a Africa, o será una vida mas simple y despojada en la misma ciudad (difícil, no?) lo que sea... lo que quieran... lo que deseen... pero es posible.

Solo es decidir.  Ja!  Claro ...no?  “Sólo decidir” y no, no es fácil dije. Pero es sólo eso: “Decidir!”
Decidir ser otra cosa. Decidir no ser lo mismo de siempre, no caer en la “media normal” que nunca es media y menos normal.
Todo está ahí, en la punta de los dedos. Parece tan lejano como incierto. Pero es tan simple.

Busquen lo que busquen, que no decaiga. Estamos hechos para ser felices y nos empeñamos en no serlo.

Yo, nosotros, estamos aqui. Dibujando nuestro sueño salvaje que cada vez es más nuestro. Los animo a intentarlo. No de repente, no en una inspiración loca y súbita, sino pensando, programando, madurando y tomandose el tiempo necesario para hacerlo bien.

Y un dia como hoy,  volví a escribir. Volví a ustedes y ustedes a mí. Como si nunca me hubiera ido. 

Gracias por seguir ahi. No le aflojen nada a este mundo loco. Solo es dominarlo, un poco así, un poco asá...

Gracias por el aguante y por tanto cariño.


Buenas Noches. Pocas Noches