jueves, 13 de junio de 2013

La última cara de la corrupción, SIEMPRE es la muerte


Cuando un inspector de última categoría recibe una coima de un despiadado empresario para aprobar fraudulentamente la instalación contra incendios de un local u edificio (CORRUPCIÓN), condenan a muerte a todas las personas que estén allí adentro el día que haya un incendio (MUERTE).

Cuando un funcionario se queda con el dinero de una obra vial imprescindible (CORRUPCIÓN), condena a muerte a los ocupantes de los vehículos que morirán en un accidente que la falta de dicha obra provoque (MUERTE)

Cuando un empresario amigo del poder consigue ganar una licitación para proveer leche y alimentos a los planes sociales  y provee alimentos en mal estado (CORRUPCIÓN), condena a enfermedad y muerte a los niños que recibirán esos alimentos (MUERTE)

Cuando un funcionario que debe controlar y fiscalizar el transporte de toda una nación, recibe dinero, prebendas, vacaciones, alquileres y más dinero “para el número 1, que quiere más” (CORRUPCIÓN), condena a muerte a los pasajeros que viajan en trenes destruidos, no mantenidos, que corren sobre vías destruidas, cuyas señales son de 1925 y no funcionan, en aviones que se estrellan por falta de mantenimiento y sobre todo de control, en omnibus que se destrozan en las rutas por la falta de control mecánico, la falta de descanso y la alcoholemia de sus choferes y por las rutas devastadas (MUERTE)

Cuando autoridades estatales y policiales reciben dinero y favores sexuales para proteger y habilitar prostíbulos ilegales donde trafican drogas y explotan a niñas y mujeres prisioneras (CORRUPCIÓN) condenan a muerte a esas niñas y mujeres, ya sea por enfermedad, drogas o violencia de género y condenan a muerte a todos los adictos que reciben esas drogas, destruyendo vidas, familias y sociedades enteras (MUERTE)

Cuando un intendente de pueblo, se queda con el dinero del subsidio que recibió su municipio para construir un simple puente peatonal sobre la ruta que atraviesa el pueblo (CORRUPCIÓN), condena a muerte a los pobladores niños y adultos que deben seguir muriendo arrollados en la ruta al cruzarla de día, de noche, con niebla o lluvia (MUERTE)

Cuando funcionarios y ministros desvían el dinero de su presupuesto para las campañas políticas y para su propio beneficio (CORRUPCION) condenan a muerte a inocentes que son baleados o apaleados  hasta morir por personal policial que no tiene la instrucción, el equipamiento, ni los sueldos adecuados que le permitan no caer en la corrupción de la droga, el robo,  la prostitución o la “protección “ mafiosa para ganar algo más de dinero para su familia (MUERTE)

Cuando un presidente y sus ministros venden armas para que se maten pueblos hermanos entre si y así poder ganar mucho dinero para su propia riqueza personal (CORRUPCIÓN) condena a muerte no solo a las víctimas de esa guerra sino también a sus propios compatriotas que decide matar al volar casi un pueblo entero para ocultar las pruebas del negociado (MUERTE)

Cuando ese policía raso de tránsito recibe una coima para que deje circular un vehículo sin luces, o paragolpes,  cubiertas en buen estado, seguro o registro, o a un conductor alcoholizado (CORRUPCIÓN) condena a muerte a ese niño o esa señora o ese ciclista que cruzaron la calle y ese vehículo no frenó (MUERTE)

Cuando los dirigentes de un club de fútbol o de una Asociación Nacional transan con dinero, prebendas, viajes, protección con los delincuentes profesionales de la Barra brava de los clubes y de los caciques políticos de turno (CORRUPCIÓN) condenan a muerte a muchos inocentes y a muchos de esos mismos delincuentes que se matan entre ellos y matan a otros para conservar el poder y las ganancias (MUERTE)

Cuando un funcionario se “come” los fondos para un equipamiento hospitalario (CORRUPCIÓN) condena a muerte a los pacientes que se desangran o infectan o deben ser trasladados a otro lado para salvarles la vida, muchas veces sin exito (MUERTE)

Entonces, el chofer de un ómnibus que sube a manejar con alcohol en su sangre;  el policía que, armado, mezcla sus pasiones y conflictos personales con su condición de uniformado; el conductor de taxi o de colectivo que maneja su vehículo enviando mensajes de texto, el piloto de un avión que se “acostumbra” a escuchar alarmas sin prestarle atención e intenta seguir adelante, el que festeja cada fin de semana las "ocurrencias" de las cargadas ofensivas, los cantitos y las corridas que provocan "La 12", "Los Borrachos.." "La Guardia..." o quienes quiera que sean, o cada uno de nosotros cuando ponemos plata para evitar una multa o para conseguir una buena ubicación en el teatro y tantos otros ejemplos. 

Se trata de entender que somos todos parte de esto, por acción, por omisión, por distracción. 

Por aceptar, por transar con la corrupción como parte del día a dia. 

Por votar y no exigir minimamente y como base, que no haya corrupción.

Tenemos que entender, que educar, que gritar, que la CORRUPCIÓN siempre termina en la MUERTE.

SIEMPRE.

Basta de corrupción, basta de muerte

Pocas Noches, buenas noches.