lunes, 6 de agosto de 2012

Extrañándote...

El verbo “extrañar” (Del latín extraneāre) tiene muchas acepciones en el Diccionario de la Real Academia Española, más precisamente ocho acepciones y/o significados pero solamente, o fundamentalmente, de una sola de ellas estaremos hablando esta noche, la cuarta, que dice así:  4. tr. Echar de menos a alguien o algo, sentir su falta. 

En los últimos tiempos, estos de tecnología y redes sociales, he percibido un aumento notable de una expresión de afecto, el “te quiero mucho” o sus miles de variables de escritura (TQM, TKM, TQU, etc., etc.) que es utilizado indistintamente entre novios, parejas, amigos, familiares, compañeros de trabajo o estudio, etc.

Lo que prejuiciosamente podría calificarse como una pérdida de valor del contenido o la sustancia de la frase (del amor se trata, básicamente) lo interpreto como una genuina humanización de las expresiones virtuales, que permiten a alguien comunicarle a otro directamente algo que siente en forma real. No es poco para tanto vilipendio a la “deshumanización” de las relaciones, que reprueban todos los que (simplificando) no están conectados a Internet.

Pero (siempre hay un pero) hay una expresión que no tiene ni el mismo valor, ni la misma nueva cotidianeidad del “Te quiero mucho” y es esa otra frasecita que dice “te extraño mucho”

Otra connotación, mucho más profunda aún aparece cuando uno lee la acepción del diccionario que inicia este escrito: “Echar de menos a alguien o algo, sentir su falta”

“Echar de menos” es una expresión castellana poco usada en nuestra región y nos puede resultar lejana,  pero si analizamos la otra parte: “Sentir la falta de alguien” tiene una potencia y expresividad demoledoras.
Cuando extrañamos a alguien nos falta algo, estamos incompletos, hay un vacío a ocupar. Es una mezcla de desolación y dependencia deliciosas. Somos más vulnerables al decir “te extraño” que al decir “te quiero” porque el extrañar se padece, no somos sujetos activos como al “querer” a alguien.

“Me hacés falta”, “Me completás” “Necesito tu presencia” son expresiones derivadas de extrañar que remiten directamente a una sensación física, a la falta física y presencial del otro. Además, esto conlleva otras implicancias que tienen que ver con los sentidos: ver al otro, tocar al otro, abrazarlo o tomar su mano, o besarlo, o sentir su presencia. El cariño y/o amor que supone un “te quiero” es una emoción profunda que busca su expresión en palabras. El “te extraño” vá más allá de la emoción para ser una experiencia vital y concreta; puede extrañarse incluso a algún amor que ya no es tal, pues aunque casi siempre implique afecto, la falta del otro es física.

Y me alegra que la gente la use mucho menos que el “te quiero”. Egoístamente sé que cuando le digo a alguien que la/lo extraño, le estoy diciendo que mi ser completo acusa la falta de su presencia, de su cuerpo, de su voz, de su mirada. Y sé que el cariño, afecto o amor, está implícito, no necesito agregarle el “te quiero”.
Por eso, cada vez que alguien te dice que te extraña, recordá que va más allá de una expresión de afecto; ese alguien te necesita, le faltás, hay un vacío en su vida sin tí.

Y cada vez que digas “Te extraño”, poné el valor de lo que estás diciendo en su punto real, no regales un “te extraño”, pero no lo escatimes, cuando el cuerpo lo pide: "Sí, te lo digo a vos"

No me extrañen, queridos  lectores; nos vemos pronto.

Buenas noches, pocas noches.